Estefanía Magdaleno

Masaje tailandés · Granada

Escucha tu cuerpo antes de que tenga que gritar.

No hago masajes para que desconectes del mundo. Los hago para que vuelvas a conectar contigo.

Sesiones de 1 h, 1 h 30 y 2 hMi Ritual, cuidado continuoLunes a viernes, de 9:00 a 19:00

Estefanía durante una sesión de masaje tailandés, abriendo el pecho de la persona que atiende
Sesión en mi espacio · Granada

El cuerpo susurra mucho antes de gritar. Solo hace falta volver a escucharlo.

Muchas personas han normalizado vivir cansadas, con tensión constante, apretando la mandíbula, durmiendo mal.

Los pies de Estefanía apoyados sobre la espalda de la persona, técnica propia del masaje tailandés
Presión con los pies

Cómo trabajo

Lectura corporal, no protocolo.

No repito el mismo masaje con todo el mundo. Voy leyendo las señales del cuerpo que tengo delante y adapto la sesión en el momento. Tampoco trabajo solo donde duele: busco entender de dónde viene.

  1. 01

    Llegas y nos escuchamos

    Unos minutos para saber cómo vienes hoy, qué te pesa y qué necesita atención.

  2. 02

    Presiones, estiramientos y respiración

    Masaje tailandés sobre futón, con ropa cómoda. Presión con manos, pies y antebrazos, y estiramientos que el cuerpo va aceptando a su ritmo.

  3. 03

    Sales entendiendo un poco más

    Más ligera, sí. Pero sobre todo con una idea más clara de lo que tu cuerpo intentaba decirte.

Sesiones

Una sesión, tu sesión.

No hay carta de masajes. La sesión se adapta a lo que necesitas ese día. Lo único que eliges es cuánto tiempo te das.

1h

Para empezar a escuchar

Una primera toma de contacto, o para atender una zona concreta que lleva días pidiendo atención.

45 €40 € dentro de Mi Ritual

La más elegida

1h30

Para recorrer el cuerpo entero

El tiempo justo para trabajar de pies a cabeza sin prisa. Es la sesión de mantenimiento: la de quien quiere cuidarse antes de llegar al dolor. Y la que recomiendo dentro de Mi Ritual.

65 €55 € dentro de Mi Ritual

Servicio especial · fuera de Mi Ritual

2h

Para quien lleva mucho sosteniendo

Cuando hace tiempo que no paras. Espacio para profundizar y para que el cuerpo suelte lo que acumula.

80 €sesión suelta

Te atiendo en mi propio espacio, en Granada. Lo más cómodo es escribirme por WhatsApp; si prefieres llamar, adelante: si estoy en mitad de un masaje, te devuelvo la llamada en cuanto termine.

Estefanía de pie sobre la espalda de la persona, apoyada en una barra, durante un masaje tailandés

Mi Ritual · cuidado continuo

Mi tiempo.Mi cuerpo.Mi momento.

Un espacio al que volver cada tres semanas, sin esperar a encontrarte mal. Sin bonos, sin permanencia.

Mi Ritual

Cuando cuidarse deja de ser una excepción.

Entre el trabajo, las responsabilidades y todo lo que surge, es fácil dejarte para después. A veces solo te acuerdas de parar cuando ya estás agotado. Mi Ritual nace para que tengas un espacio al que volver sin esperar a encontrarte mal: masaje tailandés con regularidad, atención personalizada y la facilidad de volver. Sin bonos de sesiones ni permanencias.

Mi tiempo. Mi cuerpo. Mi momento.

Cómo funciona

  1. 01

    Reservas tres sesiones

    Elegimos tres fechas y dejas un anticipo de 30 € que se descuenta, 10 € en cada una de esas tres visitas. No es un coste añadido: el resto lo pagas en cada cita.

  2. 02

    Nos vemos cada tres semanas, más o menos

    Sesiones de 1 h o de 1 h 30, que puedes alternar. Recomiendo la de 1 h 30 para tener más tiempo, pero la elección es tuya. Es la frecuencia que me permite ver cómo llegas de una sesión a otra y adaptar el trabajo.

  3. 03

    Sigues a tu ritmo

    Después de las tres primeras, reservas la siguiente y pagas cada masaje cuando lo recibes, con tu tarifa de Mi Ritual mientras mantengas la continuidad. Puedes dejarlo cuando quieras y seguir reservando sesiones sueltas.

Un compromiso por ambas partes: yo reservo un tiempo para ti y preparo tu sesión con atención. A cambio, te pido que cuides ese espacio y avises con 24 horas si necesitas cambiar una cita. Mi Ritual es una práctica de bienestar corporal, no un tratamiento médico ni una garantía de prevenir o eliminar dolencias. Las condiciones completas te las explico antes de incorporarte.

Para quién

Para quien lleva demasiado tiempo sosteniéndolo todo.

Personas con mucha responsabilidad, que cuidan de todo el mundo menos de sí mismas. Que viven con prisa y han normalizado el cansancio y la tensión. Unas llegan por dolor de espalda, de cuello o de cadera. Otras porque llevan meses sin parar.

No se trata de que te falte algo. Se trata de algo que puedes recuperar.

Estefanía estirando los brazos de la persona hacia atrás durante una sesión

Lo que cuentan

Palabras de quien ya ha venido.

Llegué con muchos dolores de cabeza relacionados con la mandíbula y las cervicales y, desde que empecé a tratarme con ella, he notado muchísimo la mejoría. Estefanía es súper cercana, agradable y hace que te sientas muy cómoda desde el primer momento.

María

Una experiencia maravillosa de principio a fin. Tiene unas manos increíbles y una sensibilidad especial para encontrar justo donde necesitas liberar tensión. Sales renovado, ligero y con una paz que dura días.

Óscar

Estefanía es una persona súper amable, cariñosa y atenta, y desde el primer momento te hace sentir muy cómodo y bien recibido. Se nota que pone dedicación y pasión en lo que hace. Sin duda, recomiendo su trabajo al 100 %.

Jesús
Estefanía sonriendo, sentada en su espacio, con un jersey granate

Mi historia

Soy Estefanía.

Llevo más de trece años acompañando cuerpos con las manos, y desde hace más de ocho me dedico al masaje tailandés. Me formé en una escuela de masaje tailandés y aprendí a diario junto a su maestro. Trabajo desde mi propio espacio, en Granada.

No hablo como terapeuta ni como gurú. Hablo como alguien que también se desconecta y aprende, cada vez, a volver. Cuido con ternura y comunico con valentía.

Y todo empezó casi por accidente.

  1. 01

    Una tarde, sin esperarlo

    Una amiga daba masajes y, un día, los masajistas con los que contaba la dejaron tirada. Tenía clientes esperando y alguien tenía que entrar a atenderlos. Ese alguien terminé siendo yo, sin formación y con cuatro cosas que ella me había enseñado un rato antes. Recuerdo entrar bastante asustada, pensando: «¿Pero qué hago yo aquí?».

    Al terminar, la mujer me dijo: «No sé dónde habrás estudiado masaje, pero ha sido el mejor masaje que me han dado en mi vida». Ahí pensé, por primera vez, que quizá tenía algo. Y decidí formarme.

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  1. 01

    Una tarde, sin esperarlo

    Una amiga daba masajes y, un día, los masajistas con los que contaba la dejaron tirada. Tenía clientes esperando y alguien tenía que entrar a atenderlos. Ese alguien terminé siendo yo, sin formación y con cuatro cosas que ella me había enseñado un rato antes. Recuerdo entrar bastante asustada, pensando: «¿Pero qué hago yo aquí?».

    Al terminar, la mujer me dijo: «No sé dónde habrás estudiado masaje, pero ha sido el mejor masaje que me han dado en mi vida». Ahí pensé, por primera vez, que quizá tenía algo. Y decidí formarme.

  2. 02

    El pie que lo cambió todo

    El masaje tailandés llegó después, también por casualidad. Trabajaba en una revista y fui con una compañera a una escuela de masaje, solo para hablarles de publicidad. El profesor me cogió un pie y presionó varios puntos. Algunos dolían bastante.

    Cuando apoyé el pie en el suelo, la diferencia con el otro era enorme: sentía mucho más apoyo. Me impresionó que se pudiera provocar un cambio tan evidente en tan poco tiempo. Pensé: «Yo quiero aprender esto». Poco después de empezar a estudiar me ofrecieron trabajar allí, junto al maestro, para observar, preguntar y aprender cada día.

  3. 03

    Lo que veo hoy

    Cuanto más aprendía, más me fascinaba su profundidad. Con los años ha cambiado mi forma de entender el masaje. Al principio pensaba en músculos, tensiones y dolores. Hoy veo un cuerpo entero: músculos, postura, respiración, descanso y estado de ánimo. Y todo está relacionado.

    Sigo dedicándome a esto porque todavía me sorprende todo lo que puede cambiar cuando alguien se permite parar, escuchar su cuerpo y darle el cuidado que necesita.

Estefanía

Cuéntame dónde te duele

Preguntas frecuentes

Lo que suelen preguntarme.

¿Qué es el masaje tailandés?

Un trabajo corporal que combina presiones con manos, pies y antebrazos, estiramientos y respiración. Se hace sobre un futón, con ropa cómoda, sin aceites. Más que relajar, ordena: el cuerpo se va soltando y recolocando a su ritmo.

¿Tengo que venir con dolor?

No. De hecho, lo que más recomiendo es el masaje de mantenimiento: cuidarse antes de llegar al dolor. El dolor es un mensajero, no hace falta esperar a que grite.

¿Duele?

Algunas presiones se notan, sobre todo donde hay más tensión acumulada. Pero la presión se adapta a ti en cada momento: me dices cómo lo sientes y ajusto. No tiene que doler para hacer efecto.

¿Y si tengo una hernia, una lesión o estoy embarazada?

Cuéntamelo antes de empezar. Adapto las presiones y los estiramientos a tu caso y evito lo que no convenga. Si creo que algo necesita valoración médica antes de trabajarlo, te lo diré con claridad.

¿Cómo me preparo?

Ven con ropa cómoda y elástica, sin haber comido mucho justo antes. No hace falta nada más. Si vienes con algo concreto en la cabeza, lo hablamos al llegar.

¿Dónde atiendes?

En mi propio espacio, en Granada. Te mando la ubicación exacta al confirmar la sesión.

¿Cómo reservo?

Como te resulte más cómodo: por WhatsApp, desde el chat de esta web o llamándome. Si te escribo más tarde o no cojo el teléfono, es que estoy con alguien en sesión; te respondo en cuanto termine.

¿Cuánto cuesta una sesión?

Sesión suelta: 45 € la de 1 h, 65 € la de 1 h 30 y 80 € la de 2 h. Dentro de Mi Ritual, 40 € y 55 € (la de 2 h queda fuera del programa).

¿Qué es Mi Ritual?

Un programa de cuidado continuo: masaje tailandés aproximadamente cada tres semanas, con una tarifa especial mientras mantengas la continuidad. Empiezas reservando tres sesiones con un anticipo de 30 € que se descuenta de esas visitas, y después pagas cada masaje cuando lo recibes.

¿Mi Ritual es un bono? ¿Tiene permanencia?

No es un bono: no compras sesiones por adelantado ni pagas bloques. Y no tiene permanencia: puedes dejarlo cuando quieras y seguir reservando sesiones sueltas al precio habitual.

¿Y si no puedo venir cada tres semanas?

Hay vacaciones, viajes e imprevistos, y los vemos de forma individual. Si pasan más de 45 días sin vernos, para recuperar la tarifa de Mi Ritual volvemos a empezar con las tres sesiones iniciales.

Ya he venido antes, ¿qué cambia para mí?

Si ya eras cliente y quieres incorporarte a Mi Ritual desde el principio, escríbeme: te cuento las condiciones personalmente.

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